Elecciones, política y realidad

No hay un futuro que no se teja en el presente, no importa si te has cansado de “los políticos” o si votarás para elegir a tus representantes en el siguiente periodo electoral.  No es verdad que el futuro de México dependa de lo que suceda este primero de julio, mucho dependerá de la comunicación.

Los últimos meses hemos atestiguado un aumento de las discusiones políticas como hace tiempo no se daba en este país, para bien o para mal, las campañas han dejado ver el carácter y lo que hay de honestidad en quienes ostentan las candidaturas. Es notable cuando se dicen cosas al aire, cuando hay un soporte a los dichos o cuando no se sabe de lo que se habla.

El sentido práctico ha estado como en muchas ocasiones por encima de los valores, las campañas se han querido manejar en dos pistas, la de las cúpulas y la del trabajo con la ciudadanía en general. En las cúpulas hemos visto encuentros y desencuentros, negociaciones entre líneas para adelantar los pasos a un posible cambio de rumbo. Los empresarios están muy adelantados en este campo.

No es verdad que el futuro de México dependa de lo que suceda en esta jornada porque – aun cuando los candidatos hayan prometido resolver todos los problemas del país – los grupos que han comenzado a hacer presión para defender sus intereses lo seguirán haciendo, buscarán que si las cosas cambian puedan tener un escenario favorable, ¿quién quiere renunciar a sus privilegios?

Los meses siguientes a la elección posiblemente estén cargados de tensión, ojalá solo se exprese en debates y posicionamientos públicos. El rumbo del país y en buena medida de la vida de las personas, dependerá de cuánto “los políticos” logren comunicar a la población sobre lo que discuten. Partidos y gobernantes deben entender que sin la ciudadanía no se puede gobernar, para muestra el caso de la violencia organizada y la fallida estrategia de reforma educativa.

Pero los ciudadanos deben comprender también que muchas de las mejoras posibles al país dependen de su capacidad de comunicación, de decir y comprender lo que sucede. Tendremos que explicarnos por qué faltan medicamentos en los hospitales, traductores que atiendan a los indígenas en los juzgados, o qué los programas sociales tardan meses en llegar. Explicarnos que no son problemas aislados si no consecuencias de las decisiones en las instituciones y que pueden revertirse.

Tendremos que recordar que la política en esencia se trata de comunicar y organizar. La realidad de un país que en el mes de mayo contó con 2890 víctimas de homicidio nos tendría que recordar que la búsqueda del bienestar común es la única tarea válida para la política pero esa responsabilidad nunca podrá estar en manos de un solo grupo. La disyuntiva está en tejer o quedarse viendo como otros tejen.

 

 

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Categorías:Democracia, Política, Reflexiones, Sin categoría

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