Alertar o prevenir el incendio en la política nacional

Circula en redes sociales información acerca de un supuesto golpe de estado “suave” que se prepara en contra del gobierno del actual presidente federal. Llama la atención que en la literatura sobre el tema se afirma que la estrategia de los “golpes suaves” se ha usado en contra de gobiernos de izquierda en América Latina, con injerencia o anuencia del gobierno de Estados Unidos y casi siempre con los resultados esperados de un cambio de régimen, un ejemplo fallido es el caso de Venezuela en las dos administraciones recientes.

No debemos obviar que en México hay políticos, empresarios, columnistas, personas de medios de comunicación convencionales o alternativos y población en general que critica abiertamente al gobierno federal, sin embargo, hablar de un golpe de estado, suave o no, implicaría:

a) La existencia de al menos un grupo organizado que se plantea una estrategia política y por tanto tiene intereses específicos, una dinámica propia y un discurso articulado en contra del hegemónico.

b) Un conjunto de actos e ideas que promueve el grupo gobernante, por el que su derrocamiento es necesario a ojos de los golpistas.

c) El reconocimiento (tácito al menos) de su imposibilidad para hacerse del poder por medios democráticos.

Respecto al inciso a) se podría sospechar de quienes fueron beneficiados por el régimen anterior – concediendo que se ha terminado – empresarios extractivistas corruptos, reacios al pago de impuestos, políticos corruptos, con intereses económicos y laxitud ideológica, políticos de derecha que tienen una perspectiva de desarrollo distinta al gobierno en turno, periodistas e intelectuales que no comulgan con las ideas políticas del ejecutivo, profesionistas, amas de casa, jóvenes, etc., en general, quienes no formaron parte de los 30 millones de votos que llevaron al triunfo de AMLO, también se puede incluir al gobierno de Estados Unidos dada una tendencia histórica a no colaborar con gobiernos de izquierda en la región. ¿Pero un grupo de este gran conjunto estaría a favor de un golpe de Estado?, suave o no se requiere de la movilización social, la polarización y la creación de escenarios conflictivos y asumir las consecuencias.

Sobre el inciso b) tendríamos que ubicar aquellas acciones políticas que están en contra de los intereses de empresarios, intelectuales y políticos, profesionistas, amas de casa, jóvenes y población en general con ideas conservadoras o de derecha, asumiendo que las políticas públicas del actual gobierno no son de este corte. Veamos algunos ejemplos.

Sin lograr definir la coordenada política de la capacitación dual, el programa de jóvenes construyendo el futuro propició en su momento cuestionamientos en la opinión pública, aunque se trata de un apoyo para que los jóvenes tengan una primera experiencia profesional en empresas con un “salario” que absorbe el gobierno, ¿afecta esto los intereses de los empresarios?

La cancelación de la construcción del aeropuerto internacional en Texcoco generó también muchas críticas y discusiones previo y posterior a las elecciones, incluso hubo un distanciamiento entre Slim – uno de los inversionistas y de los hombres más ricos del mundo – y el actual presidente, sin embargo, hace casi un mes en una conferencia matutina en Palacio Nacional el propio Slim afirmó: “se canceló el aeropuerto, y es un proyectote, pero hay más proyectos”, en el marco de un acuerdo de inversión entre empresarios y gobierno para dinamizar la economía. Dos ejemplos más son la promoción de la renovación del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá por el gobierno federal y Morena en el congreso y la promoción del tren Maya, ambas acciones suponen una alta inversión y la dinamización de la economía.

En términos de los intereses internacionales podemos tomar el ejemplo de la estrategia migratoria que se lleva a cabo de junio a la fecha, propiciada por una presión de Estados Unidos, que ha atraído las miradas e interés de organismos internacionales y países europeos. Aquí es necesario aclarar, aunque se trata de una fuerte presión del país vecino hacia el gobierno mexicano, en su momento las opiniones de analistas hacían ver que obedecía más a la política interna estadounidense que a un interés por entrar en conflicto con México.

Aunque se ha detenido la concesión de permisos para minas – de acuerdo con lo dicho por el presidente – así como de exploración de pozos petroleros que impliquen el uso del Fracking, al menos en el caso de las minas las concesiones actuales no se han cancelado. Por otro lado, el presidente ha repetido en múltiples ocasiones que no habrá expropiaciones o aumento de impuestos. En general no parece ser un gobierno confrontado con el capital, en cambio sí promueve el establecimiento de reglas claras en la relación de las empresas y el gobierno.

En el inciso c) mencioné “el reconocimiento (tácito al menos) de su imposibilidad para hacerse del poder por medios democráticos”, aunque los resultados electorales del año pasado fueron contundentes se esperaría que los partidos de oposición no cancelen sus esperanzas en el juego democrático, por el contrario, se esperaría que los partidos en general comprendan que la forma de hacer política debe cambiar, tomando en cuenta a los ciudadanos y dejándoles integrarse en la construcción de fuerzas políticas sólidas.

Pero mantengamos el supuesto de un grupo conspirador que eventualmente llegaría a un golpe. Las etapas de los golpes suaves se describen como sigue:

  1. Ablandamiento, donde se promueven opiniones contrarias, rumores, malestar y conflictos.
  2. Deslegitimación, a partir de la manipulación de prejuicios ideológicos.
  3. Calentamiento de calles, donde se generan protestas conflictivas.
  4. Desestabilización, donde se trata de promover un clima de ingobernabilidad
  5. Fractura institucional, donde se promueve el aislamiento internacional, las condiciones para una intervención militar y se obliga a la renuncia del gobierno.

Los actuales partidos opositores, empresarios y miembros de organizaciones de la sociedad civil contrarios al gobierno se valen de acciones para presionar al gobierno que claramente entrarían en las etapas 1 a 3, los desabastos – o supuestos desabastos – de medicamentos, los rumores sobre los costos de los alimentos en Palacio Nacional, las opiniones críticas a los hijos del presidente, la promoción de marchas contra la legalización del aborto, a favor de la vida o contra el Presidente y la promoción de noticias falsas pueden ser ejemplo de ello. Sin embargo, sería difícil que busquen crear un clima o una sensación de ingobernabilidad, además tendría que ser peor que el provocado por Calderón con la guerra contra el narco, más conflictivo, más crítico y mantenerse por meses.

Es necesario reconocer la existencia de grupos organizados para promover acciones en contra de las políticas del actual gobierno, de hecho, no sería una sorpresa que estos fueran de izquierda y derecha, no olvidemos que además de la existencia de grupos críticos y conservadores los hay campesinos, indígenas, profesionales y pertenecientes a otras organizaciones que se asumen de izquierda, socialistas o anti neoliberales.

Ante la expectativa de un “cambio de régimen” o de estas intenciones, es claro que los diferentes grupos de interés buscarán ejercer presión para mantener o mejorar sus condiciones. Sindicatos y grupos empresariales están actuando en esa lógica, profesionistas y grupos campesinos lo han hecho, aunque con menor intensidad, es posible que también lo hagan comerciantes, jóvenes, etc. Pero el reconocimiento de estas presiones no puede llevar a la conclusión de que se pretende un golpe de Estado, se trata de estrategias de presión para mantener privilegios o minar la legitimidad del gobierno, esto permitiría mejores condiciones de negociación para los grupos de interés y eventualmente frenar las políticas de izquierda que se puedan impulsar.

La promoción de ideas conspiracionistas puede limitar la perspectiva autocrítica de quienes conforman el actual gobierno y sus adherentes. A mi punto de vista el ejecutivo se ha cuidado, en sus posibilidades, de dar motivos de deslegitimación a sus adversarios. Aunque esto no obvia la existencia de temas críticos para el gobierno como la persistencia y falta de acción para detener la violencia contra las mujeres, las aún críticas condiciones de ejercicio de los derechos humanos y el cuidado y protección del medio ambiente, por citar algunos.

Para evitar la pérdida de legitimidad – y desarticular las acciones de un posible grupo conspirador – sería importante fortalecer la participación ciudadana en la planeación, ejecución y evaluación de políticas públicas, la atención a los temas críticos – con la mínima sensibilización al grueso de funcionarios – y la difusión y discusión sobre el sentido y alcances de las políticas implementadas al momento, así como las que se pretenda llevar a cabo. Otro reto será generalizar el apego a valores y principios dentro de MORENA, en todos los niveles, así como el apego a procesos legítimos para dirimir controversias y acceder a espacios directivos.

Continuar la difusión de la existencia de grupos conspiradores sin atender esto podría equivaler a gritar que se quema la casa sin intentar apagar el fuego.

Isidro Alterrealista



Categorías:Ciudadanía, Estado, Política, Reflexiones

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