¿Podemos aprender de las hadas?

La sociedad está cambiando, a un ritmo más veloz de lo que muchos podremos comprender. Los valores en las relaciones, las formas de interactuar, el sentido de los actos, todo está cambiando, es necesario y se había aplazado demasiado. En este camino hay muchas preguntas posibles, una de ellas es qué hacemos con el acervo cultural de occidente, ¿lo quemamos?, ¿nos deshacemos de Sade? Esta última pregunta ya se respondió hace tiempo. Sin embargo, podemos plantear otra, sabemos que los estereotipos que aún reproducimos deben transformarse, ¿qué hacemos con su memoria?

Es el caso de los cuentos de hadas, reproducen una idealización clara de los roles de género, de la idea del amor, de su sentido profundo y del orden social. ¿Para qué nos sirven esas historias que promueven el abandono por el otro, cuando la primacía del compromiso por sí mismo es lo que se destaca, cuando sabemos que hay que anteponer el propio bienestar a la idealización?

Pensemos que logramos sepultar toda referencia al amor romántico y los roles estereotipados, pensemos que esto nos permite tener relaciones diferentes. ¿Será que entonces podemos sentarnos con calma a platicar y disfrutar de los afectos? Tal vez estoy haciendo una lectura superficial, pero los cuentos de Hadas son un mecanismo más de la reproducción de la sociedad patriarcal, clasista y meritocrática, tienen dentro de sus simbolismos referentes que les han permitido mantenerse vigentes por siglos y conectar con nuestras vidas, dejar que nos reflejemos en ellos.

Por ello tal vez anularlos del lenguaje y del repertorio puede tener efectos distintos a los esperados, tanto como borrar el registro de la computadora cuando sabemos que tiene un virus. Por ejemplo, la religión católica se impuso a las religiones prehispánicas, aniquiló a todos los ídolos, templos, muchas de sus lenguas y tradiciones, sin embargo no podemos decir que hayan desaparecido, hay prácticas alternas, símbolos subsumidos, no hay un catolicismo puro, la simbiosis cultural permitió en cierto modo a las culturas indígenas preservarse. El riesgo de que esto suceda en las relaciones de género es demasiado alto en la época de violencia más cruda, sistemática y cínica.

Tal vez por ello la estrategia pueda ser distinta, deconstruir en vez de aniquilar, desplegar sobre los productos culturales todos los dispositivos que nos permitan volverlos contra el espejo, no se trata de ningún programa nuevo, desmontar occidente es una tarea sistemática para mucha gente desde al menos hace varias décadas, pero por ello tal vez valga la pena recordarlo.

En el caso particular de los cuentos de Hadas, su penetración cultural en todos los estratos de la sociedad, en los diferentes grupos culturales, les dan la posibilidad de transformarse en una herramienta pedagógica de transformación social difícil de equiparar. Pocas personas se podrían resistir a su análisis con los dispositivos adecuados, pocas personas podrían evitar comprender lo que ahí se patenta. Más que desterrarlos se podría develar su lógica, los valores que encierran y la manera en que se reproducen en nuestra sociedad. Se trata de casos que la pedagogía como disciplina y agrupaciones sociales podrían tomar como herramientas que el mismo sistema ofrece para su transformación.

Isidro Alterrealista



Categorías:Educación, Literatura, Reflexiones

Etiquetas:, , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: