¿Quién ganará en las próximas elecciones presidenciales?

Unos dirán que AMLO, las estadísticas pronto comenzarán a decir que ganará el PRI o cualquier otro partido. Lo cierto es que no importa quién llegue a la presidencia, es más importante pensar ¿quién y qué ganará?, mejor dicho, ¿podrá ganar la sociedad?

No es gratuita la duda, vivimos en un país habitado por las ironías, ¿de qué otro modo se puede ver que aumenta la pobreza, la desigualdad, la violencia, los feminicidios y la riqueza? Según datos del INEGI el crecimiento económico es mayor en lo que va de este sexenio que en el anterior. También creo que en esto todos somos culpables.

Conversando hace un año con actores políticos del estado de México les preguntaba ¿cómo es que en este país no gana la izquierda si cada día es más evidente la desigualdad?, hoy me preguntaría ¿cómo es que no se puede organizar un discurso político convincente si nadie tiene que buscar los problemas en este país? los problemas se anuncian por la ventana todas las mañanas, cuando no hay agua, se sientan a la mesa cuando pensamos en los gastos del día.

Es impresionante que tengamos hospitales sin medicamentos, escuelas sin materiales, fondos de reconstrucción que no pueden derribar un edificio. Si la política es para lograr el bien común ¿cómo no sabemos que parte de esto es resolver problemas colectivos, atender a necesidades de las poblaciones? Dicho sea de paso, los representantes populares de Morena donan una parte de sus ingresos mensuales para apoyar acciones educativas, pero lamentablemente no es algo por lo que se les deba felicitar. Sus cargos son para buscar el bienestar de la población y lo menos que pueden hacer es devolver parte de sus privilegios.

Aquí es donde volvemos a la pregunta inicial, con el escenario político social que tenemos hay dos posibilidades, más allá de toda retórica y preferencia partidista – si los candidatos, las campañas políticas, discursos y propaganda se dedican a descalificar y hacer comentarios de sentido común, es decir, si las campañas son como las conocemos hasta ahora, nadie ganará.

Las problemáticas actuales no le convienen a nadie, ni a los empresarios, en la ausencia de una campaña diferente solo se puede augurar un futuro próximo más difícil, polarizado y violento. Si empresarios y políticos no reconocen que ya no hay privilegio que asegure la vida y dignidad, será lamentable.

La única alternativa es que la ciudadanía posicione la agenda política para los próximos años, que imponga temas en las campañas (feminicidios, inseguridad, medio ambiente, energías, educación, poder adquisitivo, por ejemplo) y que asegure que éstos se incluyan dentro de los planes de gobierno.

Lo que necesitamos entonces es hacer política y no proselitismo, en esa medida es que podemos aprender de la iniciativa del congreso nacional indígena y su vocera Marichuy. Ella posiciona temas que otros eluden, el dolor, el despojo, la injusticia, la rebeldía y la afirmación de la autonomía por los hechos. Ella podría mostrar también, que la política es más que cuestionar, es más que denunciar y devolver la responsabilidad. El gobierno se teje con los que hay, eso si lo saben los partidos, pero han olvidado el compromiso, la ciudadanía en general también.

¿Quién ganará?



Categorías:Democracia, Desigualdad, Política, Reflexiones

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